¿Qué sucede cuando a pesar de toda la buena disposición, los mensajes más hermosos, la intención correcta, los esfuerzos sin límite y una mente positiva... las cosas no salen bien?
Tienes sólo dos minutos para lamentarte... sólo 2 o te irás hundiendo en un océano de negatividad y pesimismo que luego te dejarán tirada en la lona boca abajo.
Date sólo un breve permiso para maldecir, para lamentarte y quizá para derramar alguna lágrima de coraje e impotencia (no te reprimas porque tampoco es bueno) pero inmediatamente después de tus 2 minutos, date a la tarea de rehacer tu día, de analizar lo que no estuvo tan bien, date una y otra y otra oportunidad, porque si lo sigues intentando, seguro lo vas a lograr.
Hoy he tenido uno de esos días, verás: una de esas citas con un ciente prometedor, un gran negocio en puerta y la ilusión de que de allí, se derivarían muchas oportunidades más.
Ahí te va la superpositivaysiempreflamante de mí haciendo toda clase de catillos en el aire y construyendo escenarios mentales sobre este gran encuentro y cuando me anuncio, ¡zaz!! te comunica la secretaria que deberá reagendarte porque en ese momento no te pueden recibir.
Por supuesto que te despides con una graaaaan sonrisa, reagendas y te vas, empezando a sentir la nubecilla de reproches y disgustos encima de tu cabeza: "me hice muchas ilusiones, a ver si la próxima vez no es lo mismo, hubiera agendado otra cita hoy, y pensar que malgasté mis ánimos para esta cita.... bla, bla,bla", cada vez más negro y más profundo y más reproche.
Me detengo... miro el magnífico sol que me abraza y que, por ser la hora que es, voy a llegar temprano a ver a mis hijas, "finalmente, no me dijo que no, simplemente me reagendó y debo entender que a la gente le suceden imprevistos... o.k., Mary: ¡mañana te poner guapa para regresar!!!"
Te garantizo que hay magia en darle la vuelta a una mala situación... a mí nadie me puede decir lo contrario.
Usa bloqueador, el padre Sol está cañón,
Suya,
Mary